lunes, 23 de agosto de 2021

Energía y ATP - Enzimas

La energía necesaria para los trabajos que realiza la célula proviene, como ya se dijo, de las sustancias que la célula incorpora y que degradan los procesos catabólicos. Energía que se libera en las reacciones de degradación no queda suelta en el interior de la célula, pues existe una sustancia que se encarga de recibir la y entregarla cómo se requiera, esta sustancia, que actúa como un mediador, es el ATP, sigla que corresponde al adenosín trifosfato. El ATP es un nucleótido formado por una base nitrogenada (la adenina) un azúcar simple ( la ribosa) y tres grupos fosfato.


El ATP permite tener a disposición una gran cantidad de energía, de modo que pueda ser utilizada dónde y tan pronto se la necesite. Esta molécula presenta ciertas características que la han mantenido a lo largo de millones de años de evolución como la moneda energética por excelencia de todos los sistemas vivos. Las dos últimas uniones fosfato requieren mucha energía para producirse, por lo tanto, una vez producidas constituyen enlaces altamente energéticos (almacenan unas 7000 calorías). Además, estás uniones son muy inestables por lo cual se rompen y se construyen con relativa facilidad. Cuando se rompe una de los enlaces fosfato, el ATP se transforma en ADP, adenosín difosfato, y se libera la energía que unía uno de los tres grupos fosfato.


La energía que se libera en cualquier proceso catabólico se utiliza para formar moléculas de ATP a partir de ADP y un grupo fosfato. Incluso aquellas que están acopladas con reacciones anabólicas se den su energía al ADP en primera instancia.
La síntesis de ATP a partir de adenosín difosfato recibe el nombre de fosforilación. El sistema ATP/ADP como medio de intercambio de energía entre las reacciones exergónicas y las entregó nicas verifica en todos los seres vivos, y muestra una vez más la asombrosa unidad de la vida.


Los catalizadores biológicos: las enzimas


Para que se produzca la combustión del gas butano en un encendedor, es necesario proporcionar una cierta cantidad de energía a través de la chispa de dicho encendedor. Esto pone de manifiesto que para iniciar la reacción se debe superar una barrera de energía entre los reactivos y los productos. Esta cantidad de energía se denomina energía de activación. Pero, ni las chispas ni las altas temperaturas sirven para activar las reacciones que se producen en un ser vivo, yo que destruiría las estructuras celulares. Un catalizador es una sustancia que disminuye la energía de activación necesaria para que una reacción se produzca. Las células utilizan como catalizadores un tipo especial de proteínas llamadas enzimas. Si bien la mayoría de las enzimas tienen dicho, existen ciertas moléculas de ARN (ribozimas) que también son catalizadores biológicos. Las enzimas permiten que las reacciones químicas ocurren a gran velocidad y a temperaturas de un rango compatible con la vida. Sin su presencia no sería posible la supervivencia de las células pues las reacciones metabólicas serían muy lentas.


Las enzimas son proteínas globulares de Gran tamaño, formadas por una o más cadenas polipeptídicas. Una sola molécula de una enzima puede catalizar la reacción de decenas de miles de moléculas en pocos segundos. Muchas enzimas requieren sustancias adicionales para poder funcionar. Estás sustancias no proteicas se denominan cofactores. Algunos son iones inorgánicos como el hierro, el cobre y El zinc. Otros son moléculas, no, hadas que se las llama coenzimas, como por ejemplo el NAD, que veremos más adelante. Hay, además, grupos moleculares llamados grupos prosteticos, qué están unidos permanentemente al encima, y le permiten llevar a cabo sus funciones.
Las moléculas sobre las que actúa una enzima reciben el nombre de sustrato. Por ejemplo la sacarosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y una de fructosa. La enzima que participa en su degradación se llama sacarasa. La sacarosa es el sustrato sobre el que actúa la enzima sacarasa. A través de este ejemplo se puede notar que para nombrar a las enzimas se emplea generalmente el nombre del sustrato y la terminación asa. Así, las enzimas que actúan en las reacciones en las que se degradan lípidos se llaman lipasas, y las que catalizan las reacciones en las que intervienen proteínas, se denominan proteasas.

¿Cómo actúa una enzima?

El funcionamiento de una enzima se pueden distinguir tres etapas:
- En la primera etapa la enzima reconoce una molécula de sustrato. Este se fija en un lugar definido de la enzima, que se denomina sitio activo, de modo que se forma el complejo enzima-sustrato. Cada enzima es específica para un sustrato determinado y no actúa sobre otro que no se ajuste a su sitio activo.

- En la segunda etapa se produce una reacción química. Las sustancias finales que se forman en las reacciones químicas son los productos. Para actuar como un catalizador, la enzima debe temporalmente formar parte de la reacción. Al unirse con los reactivos, baja la energía de activación y las moléculas realizan cambios químicos de manera rápida.
- En la tercera etapa la enzima se libera del producto; su estructura se mantiene igual que antes de comenzar la reacción y por lo tanto puede ser reutilizada.


El químico alemán emil fischer (1852 - 1919) postuló en 1884 la existencia de sitios activos, y comparó la relación del sitio activo con el sustrato con la que existe entre una cerradura y una llave. Aunque la analogía es válida debido a la especificidad de una enzima y sustrato, estudios posteriores aportaron evidencias de que el sitio activo es mucho más flexible y que puede cambiar de forma para acomodarse mejor a sus sustratos. Existen diversos factores que influyen en el comportamiento de una enzima. La velocidad con la que se produce una reacción química catalizada por una enzima está influida por la concentración del sustrato. Es decir, cuanto mayor sea la concentración del sustrato, más rápidamente se producirá la reacción. Sin embargo, esta velocidad aumenta de manera infinita, pues una vez que todos los sitios activos de todas las moléculas de la enzima estén ocupados, la velocidad de la reacción se estabiliza.
La actividad enzimática se incrementa también por un aumento de la temperatura, pero hasta un cierto límite, pasado el cual la enzima deja de actuar. Por ejemplo, para la mayoría de las enzimas humanas, la temperatura óptima se halla en los 37 grados centígrados. Cuando la temperatura está por encima de la óptima para el funcionamiento determinada enzima, esta altera su estructura y la proteína se desnaturaliza, lo que provoca la pérdida del sitio activo. Las temperaturas inferiores a la óptima no modifican la configuración tridimensional de la enzima, pero causan la pérdida de su movilidad y por ende, la probabilidad de que encuentre con las moléculas de sustrato. Entonces cuencia su acción queda inhibida.


También la actividad de las enzimas varía con el grado de acidez o alcalinidad (pH) del medio en el que se encuentran. La mayoría de las enzimas del organismo humano son eficientes en un pH ligeramente alcalino (mayor a 7), pero existen excepciones. La pepsina del jugo gástrico requiere un medio fuertemente ácido para actuar. Este medio es generado por el ácido clorhídrico que forma parte de dicho jugo digestivo.



martes, 10 de agosto de 2021

Metabolismo celular: Introducción a la química biológica

Los materiales ingresan a la célula por medio de diversos tipos de transporte de acuerdo con distintos factores. Una vez en el interior de esta son transformados en el citoplasma o en distintas organelas. Algunos de estos materiales, cómo los aminoácidos son unidos entre sí para formar sustancias más complejas, como las proteínas; esta unión requiere la incorporación de energía. Las reacciones de síntesis proveen a la célula los materiales necesarios para el crecimiento, la reparación y la multiplicación, y se llevan a cabo en organelas específicas del citoplasma. La síntesis de proteínas a partir de aminoácidos por ejemplo se lleva a cabo en los ribosomas.

La energía que es requerida para las reacciones de síntesis queda almacenada en los enlaces químicos de las moléculas que se forman. Este reservorio energético es utilizado por la célula en caso de necesitarse.

Otros materiales que penetran en la célula a través de su membrana son utilizados como fuente de energía o de nutrientes, y para ellos son sometidos a reacciones de degradación, es decir, sus moléculas se rompen, y en su ruptura liberan la energía que mantenía unidos a sus componentes. Así, por ejemplo, a partir de la degradación de la glucosa en presencia de oxígeno se obtienen dióxido de carbono y agua en una serie de reacciones que se llevan a cabo en el citoplasma y en las mitocondrias (en el caso de las células eucariotas).

Las reacciones de degradación son las que proveen a la célula la energía necesaria para construir y mantener la estructura celular y también para realizar sus funciones.

El conjunto de reacciones químicas en las que se sintetizan sustancias a partir de otras sustancias relativamente más sencillas con aporte de energía se denominan anabólicas. En estas reacciones, la energía queda almacenada en los enlaces de los átomos que constituyen, por lo que se denominan reacciones endergónicas.

Las reacciones químicas en las que se degradan moléculas de estructura molecular compleja en otras de composición más sencilla se denominan catabólicas. Las reacciones de este tipo se libera energía contenida en los enlaces químicos por lo que reciben el nombre de reacciones exergónicas. Ambos tipos de reacciones, degradación y síntesis, dan como resultado un continuo intercambio y transformación de materia y energía entre el sistema vivo y el medio, que se denomina metabolismo. Esta palabra en griego significa cambio.

Muchos pares de reacciones catabólicas y anabólicas suelen estar acopladas, esto es, se producen en un mismo lugar y al mismo tiempo. Esto sucede porque la energía que se libera en las reacciones de degradación queda disponible para ser utilizada en las reacciones de síntesis. Es notable como la respiración celular y la fotosíntesis están acopladas a nivel planetario. La energía liberada en las reacciones catabólicas, no es utilizada directamente en las reacciones anabólicas, por ello se requiere de compuestos intermediarios que la almacenan en sus enlaces químicos. Más adelante hablaremos de una molécula que se llama ATP que es la encargada de almacenar la energía hasta que es necesaria.