La nutrición es
la incorporación de sustancias necesarias para llevar a cabo las
funciones vitales. Éstas son la nutrición propiamente dicha, la
relación y la reproducción. Significa esto que la nutrición provee
materia prima para el crecimiento y mantenimiento del organismo, y la
energía necesaria para hacerlo.
Los
nutrientes están en los alimentos. Moléculas orgánicas e
inorgánicas. Algunas moléculas muy grandes y otras no. Estas
moléculas son conocidas como biomoléculas o moléculas de
importancia biológica, como ser los carbohidratos, las
proteínas, los lípidos y los nucleótidos.
Cabe destacar que estas moléculas contienen más energía que las
inorgánicas. Esa energía es necesaria para el organismo. A menudo
hablamos de esta energía haciendo referencia a las calorías
que aportan los alimentos. No
existe sistema vivo que no necesite de esta energía calórica.
El tema de la
alimentación humana es que nosotros decidimos qué comer y
cuánto. Comemos demasiado de lo malo y muy poco de lo bueno. El
sedentarismo más una dieta inadecuada es responsable de
enfermedades importantes en nuestra especie. Muchas de nuestras
decisiones están condicionadas por la disponibilidad en el mercado,
la competencia, las publicidades, etc. A eso debemos sumarle nuestras
decisiones impregnadas de creencias, tabúes (no hay que empezar a
comer sopa de murciélago) y, otros factores como las emociones que
impactarán en qué comemos y cuánto. La presión social también
juega en esto de decidir a la hora de comer. ¿Qué ocurre con los
horarios en las escuelas? ¿En los trabajos? ¿Qué ocurre con los
precios de las comidas para alguien que trabaja?, ¿O te arreglás
con un paquetito de papas fritas? ¿Y lo de comer en familia en qué
quedó?
Una dieta equilibrada es
aquella donde el ingreso de calorías es coherente con el tipo de
actividades que realizamos. Muchas veces comemos como si fuéramos a
construir una casa y en realidad nuestro mayor gasto de energía fue
decidir cuál serie o película ver.
¿Por qué elegimos comer
lo que comemos?
- porque es lo que hay.
- porque es barato.
- porque me gusta (aunque sé que no es bueno).
- porque lo vi en una publicidad.
- porque me levanta el ánimo.
- porque es la hora de desayunar, merendar o cenar.
- porque tengo hambre...
El tema de los precios
es muy fuerte. Optamos por lo barato y a la larga lo pagará la
salud. La economía pega duro en este tema, que hace que aparezcan
casos de malnutrición o desnutrición y las consecuentes
enfermedades. De vez en cuando nos damos un gustito y más si en la
tele lo pasan a cada rato. Y si estás bajoneado una rica comida hace
la diferencia. Aunque para muchos es un ritual horario que cumplimos
muertos de hambre durante el día para caer en el plato de comida con
furia, comiendo ansiedad, nervios, bronca, depresión, incertidumbre,
alegrías, etc. Sin duda, deberíamos pensar más en nuestro
funcionamiento y comer en ese sentido. No pensando tanto en el
alimento sino más en el nutriente.
1- Realizá una lista de
alimentos que consumís en la semana.
2a- Si hay cosas
envasadas, guardá los envases y fijate qué nutrientes posee y las cantidades.
2b- analizá qué es una pirámide nutricional y relacionalo con lo
que averiguaste acerca de las calorías.
3- Anotá si tuviste
cambios de ánimo (euforia, pesadez, o malestar)
4- Elaborá una dieta
prestando atención a la saciedad. Por cierto, ¿qué es?
5- Elegí un deportista y
averigua qué come.
Para seguir viendo sobre el tema, un clásico documental sobre malnutrición: super size me.
https://www.youtube.com/watch?v=gOS-Uo0jEKQ
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